martes, 27 de abril de 2010

Un martes


Juan se llamaba o quizás Pedro
o quizás nadie o puede que yo
el que vive como un perro a la sombra de tu abrigo
ese, ese no soy yo.
Conozco muchas clases de mendigo
muchas calles desiertas y sucias
tantos coches parados en los semáforos…
se de tantas desgracias
caminos cortados por una guadaña
amantes que solo pueden esperar
he visto tantos atardeceres
más de mil crímenes sin sangre, sin arma homicida
sin móvil, sin cadáver, sin silueta de tiza
aquí mismo, en el bar de la esquina
pude cambiar tantas cosas
aferrarme a tantas ideas
defender a tantos… a tantos
de que me sirve arrepentirme, culparme,
torturarme
de que me sirve haber vivido
de que me sirve lamentarme
un martes cualquiera de un año más
me muero otro segundo
y tampoco puedo hacer nada.

viernes, 16 de abril de 2010